EDITORIAL

 
Actitudes

No tiene remedio el Presidente

JOSÉ SANTIAGO HEALY

En las últimas semanas el presidente Andrés Manuel López Obrador ha dejado una vez más en evidencia su estilo de gobernar improvisado, descuidado y por demás improductivo.

Su visita a la Casa Blanca, sin un plan estratégico definido y organizado, fue una prueba más de la incapacidad del político mexicano para dirigir las riendas de un país complejo pero a la vez con inmensos retos y oportunidades a desarrollar.

¿Cuántos primeros mandatarios en el mundo no desearían dialogar frente a frente con el presidente de los Estados Unidos para obtener algún acuerdo económico o político de magnitud para beneficio de sus gobernados?

Como es de todos conocido, López Obrador estuvo media mañana en la residencia presidencial de Washington -pudo haber estado más tiempo- y sus logros fueron por demás raquíticos por no decir que insignificantes.

No hubo avances en materia de migración, sin duda el principal conflicto entre ambos países. Tampoco se obtuvieron nuevas inversiones yanquis para crear riqueza y empleos en México. Vaya ni siquiera la clásica firma de un acuerdo binacional con acciones firmes y contundentes en el combate a los poderosos carteles del crimen que han sentado sus reales en México y en las fronteras de ambas naciones.

López Obrador de sentó con Joe Biden para repetir su discurso demagógico sin substancia y sin propuestas valientes e inteligentes.

En varias ocasiones Biden le corrigió sus conceptos que francamente parecían más de un activista político y no del presidente de los mexicanos.

Por suerte López Obrador no comunicó a Biden su ridícula propuesta de quitar la Estatua de la Libertad, ubicada en las costas de Nueva York, por el manejo del caso Julian Assange que por cierto en México a nadie le interesa. Habría sido vergonzoso.

El segundo tema preocupante es la terquedad presidencial en violar la ley en materia de medio ambiente durante la construcción del Tren Maya.

En lugar de enfrentar por la vía legal varios juicios de amparo, el gobierno de López Obrador declaró esta obra como asunto de seguridad nacional para evadir su suspensión y de paso llamó corruptos y traidores a sus detractores.

No sabíamos que el Tren Maya tenía que ver con la seguridad nacional, ¿acaso trasladará a las tropas militares del sureste o será utilizado para transportar a reos peligrosos de la región?

¿Estará de acuerdo López Obrador qué el siguiente gobierno cancele esta obra por carecer del sustento legal como él hizo con el aeropuerto de Tlatelolco porque supuestamente afectaba el entorno ecológico y se construiría en una zona inadecuada?

El tercer tema por demás delicado se refiere a las acusaciones del gobierno de Estados Unidos en contra de la política energética del régimen mexicano.

Oficialmente el vecino país denunció que México ha violado cuatro artículos del Tratado de Comercio México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) al negar acceso al mercado mexicano a compañías privadas y dar preferencia a Pemex y a la Comisión Federal de Electricidad.

Las protestas datan de meses atrás pero por primer vez Estados Unidos solicitó iniciar consultas para revisar este espinoso asunto.

Canadá se sumó a las protestas de Norteamérica al informar que lanzará sus propias consultas con México porque considera que sus políticas energéticas "son inconsistentes con el T-MEC".

En la "mañanera" del pasado miércoles, López Obrador se mofó de la postura yanqui al asegurar que "no pasará nada" y luego solicitar la transmisión en pantalla del video del grupo Chico Che con la canción "Uy qué miedo".

Un día después el primer mandatario modificó su actitud al denunciar que "era una sanción de tipo político que tiene que ver con los intereses creados porque se dedicaban a saquear a México y se les puso un alto, nos vamos a defender", sentenció López Obrador.

Efectivamente se trata de un asunto político porque México se ha dedicado a obstaculizar las inversiones de empresas del sector energético bajo el pretexto de que son corruptas y violaban las leyes, pero hasta el momento no existe delito que se haya comprobado en los tribunales.

Tenemos en suma a un presidente que ha sido por demás ineficiente en los grandes asuntos nacionales como la inseguridad, el crecimiento económico y la pandemia, por citar los principales.

Además López Obrador se empeña en no respetar el marco legal como sucede con el Tren Maya y el T-Mec, sin olvidar que en el tema de la violencia las autoridades mexicanas han privilegiado la impunidad sobre la aplicación de la ley.

Lo más preocupante es que al régimen morenista le quedan dos largos años, ¿aguantará el país más improductividad, incompetencia y desorden por parte del gobierno federal?

NOTICIAS, NOTICIAS…

Ahora es el presidente Joe Biden, quien por primera vez padece de Covid-19 con "síntomas muy leves", según reportes de la Casa Blanca. El mandatario norteamericano cuenta con dos vacunas y dos refuerzos, sin embargo debido a sus 79 años de edad ha sido medicado con Paxlovid, pastilla creada por Pfizer que logrado magníficos resultados en el control de la enfermedad.

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